Usos y calidad del agua: la eficiencia que mantiene el desarrollo del oasis mendocino

Tratamiento de efluentes domésticos (cloacales)

¿Qué es y por qué se hace?

Se debe conocer perfectamente las características del agua a tratar porque los líquidos cloacales crudos no pueden volcarse sin tratamiento. Por otro lado, en función del caudal, del destino final y la protección de la salud se determinará cuanto y como tratar. Se deben cumplir normativas para el cuidado del medio ambiente, sobre todo lo que tiene que ver con la preservación del recurso hídrico.

Composición general de los efluentes

  • Sólidos en general: confieren aspecto indeseable, ya sea flotantes o sedimentables. Producen acumulación y descomposición anaeróbica que, a su vez, ocasionan olores desagradables.
  • Compuestos orgánicos: demandan oxígeno.
  • Nutrientes (nitrógeno y fósforo): producen eutrofización.
  • Patógenos: ocasionan enfermedades de transmisión hídrica que afectan la salud pública.
  • Micro-contaminantes orgánicos e inorgánicos: suelen ser tóxicos y/o cancerígenos.

¿Cuánto y cómo?

El objetivo de cualquier tratamiento es eliminar los componentes considerados contaminantes, molestos o con efectos nocivos para el medio ambiente y ajustar la calidad del agua vertida a las especificaciones legales. Debe seleccionarse el proceso de tratamiento adecuado para cada caso. El grado de tratamiento, de acuerdo al tipo de contaminante que reduce, puede ser:

  • Preliminar y primario: sólidos suspendidos.
  • Secundario: materia orgánica.
  • Terciario: nutrientes y patógenos.
  • Avanzado: sales y micro compuestos en general solubles (nitrógeno, mercurio, plomo, arsénico y otros). 

También es necesario conocer la magnitud del volumen a tratar porque condicionará el tamaño de las unidades de tratamiento. Para su diseño pueden considerarse caudales medios o máximos, (horarios y diarios) y prever un cierto período de años.